Cortinas fruncidas: cuándo te convienen y cuánta tela necesitan
Es el estilo más clásico y el más fácil de acertar. Pero el fruncido cambia con la tela y con la cinta, y de eso depende cuántos metros compras.
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Una cortina fruncida es la que recoge su tela en pliegues pequeños e irregulares mediante una cinta o una jareta, de modo que cuelga con volumen y no lisa. Es el estilo que más se ve en dormitorios, salones clásicos y habitaciones infantiles, porque perdona errores de medida y se cose en casa sin demasiada técnica.
Qué la distingue de otros pliegues
El fruncido sencillo no tiene un dibujo fijo: la tela se arruga de forma menuda al tirar de los cordones. Eso le da un aire informal. Si lo que buscas son pliegues idénticos y ordenados, mira mejor el lápiz, el francés o la onda, que se comparan en la guía de tipos de pliegues.
La contrapartida es que el resultado depende mucho de la tela. Un tejido ligero cae suave y se ve elegante. Uno rígido o muy grueso se abulta arriba y queda tieso.
Cuánta tela necesita
Toda cortina fruncida se compra con tela plana, más ancha que el riel. En el fruncido sencillo, el rango habitual va de una vez y media a dos veces el ancho del riel. Aunque el dato que manda es el que marque el fabricante de la cinta. Cuanto más cerrado quieras el fruncido, más metros necesitas.
Para sacar la cuenta completa, con el alto y los dobladillos, usa la calculadora de metros de tela. Y si dudas entre tipos de cinta, la explicación está en cinta fruncidora.
Para qué ventanas funciona
- Dormitorios y habitaciones infantiles. Se abren y cierran sin cuidado y el fruncido lo disimula.
- Ventanas pequeñas o medianas. El volumen rellena el hueco sin pesar.
- Visillos y telas ligeras. Es donde mejor lucen, porque la tela fina se recoge sin abultar.
En cambio, no compensa en un ventanal grande con una tela muy pesada. Ahí el peso estira el fruncido y la cabecera se deforma. Para ese caso, mejor un pliegue estructurado.
Errores que se repiten
Comprar justo la tela del ancho del riel es el primero. La cortina queda plana y parece una sábana colgada. El segundo es elegir cinta sin mirar el riel: una cinta con bolsillos pide ganchos, y una jareta pide barra.
El tercero es no pensar en el lavado. Antes de meterla en la lavadora, deshaz el fruncido y saca los ganchos. Si prefieres no coserla tú, la opción de cortina a medida te evita calcular nada. Y si te animas, el paso a paso está en cómo hacer cortinas en casa.
Mi recomendación
Si es tu primera cortina, empieza por una fruncida en tela ligera o media. Es la que menos castiga los fallos. Si buscas un acabado de sastrería para el salón, el fruncido sencillo se te va a quedar corto.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta tela necesito para una cortina fruncida?
En un fruncido sencillo, lo habitual es entre una vez y media y dos veces el ancho del riel. El coeficiente exacto lo marca la cinta que uses, así que consúltalo antes de comprar la tela.
¿Una cortina fruncida sirve para un ventanal grande?
Funciona con telas ligeras o medias. Con una tela muy pesada, el peso estira el fruncido y la cabecera se deforma, por lo que conviene un pliegue más estructurado.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HE, Ahorro de energía
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía