Qué diferencia a cada tipo de estor, cuál ocupa menos hueco y cuál conviene según si buscas oscurecer, filtrar luz o solo decorar.
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Estores
El estor gana terreno a la cortina tradicional porque ocupa menos y se adapta mejor a ventanas pequeñas o con poco hueco alrededor. Pero no todos los tipos sirven para lo mismo.
Enrollable, plisado, doble o veneciano
El estor enrollable es el más sencillo y económico: una sola pieza de tela que sube enrollándose sobre sí misma. El plisado se pliega en acordeón y suele instalarse a medida, encajado dentro del propio marco de la ventana. El doble estor (día y noche) combina franjas opacas y translúcidas que se pueden alinear para regular la luz sin bajar del todo la pieza. Y el estor screen cambia la tela por una malla técnica que filtra el sol sin tapar la vista. El veneciano, de lamas horizontales, funciona más como una persiana interior que como una cortina.
Para exteriores (terraza, balcón) hace falta un tejido distinto al de interior. La guía de exterior explica qué cambia. Si dudas entre un estor y una cortina de tela, la comparación está en ideas y decoración.
Guías de estores
Las partes de un estor, los tres montajes posibles y la diferencia real con una cortina y con una persiana.
Cuándo compensa encargarlo a medida, qué medir antes y por qué un estor a medida no se puede devolver por arrepentimiento.
Cuándo el techo es el único sitio donde cabe el estor, cómo se mide entonces el alto y el ancho. Y qué anclaje pide un falso techo de placa de yeso.
Veneciano de lamas o enrollable de bambú no hacen lo mismo. Qué luz deja pasar cada uno, cómo se limpian y por qué la madera natural no va en baños ni cocinas.
Cómo funcionan las dos capas de bandas, por qué no es un blackout, cuánto fondo pide el rollo doble y qué hacer si las bandas dejan de coincidir.
Corta el deslumbramiento sin perder la vista, se invierte de noche y por dentro del vidrio hace poco contra el calor. Orientación por orientación.
Recoge la tela en pliegues apilados en vez de enrollarla: qué telas admite, cuánto ocupa recogido y en qué ventanas compensa.
El orden es siempre el mismo, monte lo que monte. Qué taco lleva cada pared, cuántos soportes hacen falta si es ancho y qué hacer si vives de alquiler.
Dividir una habitación exige lo contrario que vestir una ventana: la tela se ve por las dos caras, no hay dintel y el ancho casi nunca lo resuelve un solo tubo.
La tela se pliega en acordeón, no se enrolla ni se apila. Cómo funciona la versión celular, dónde cabe que otros estores no y qué cuesta limpiarlo.
Anillas, cordón y forro cosido: la versión con más cuidado en el acabado del estor plegable. Cuándo compensa pagarla y cuándo sobra.
A pilas, con cable o solar: qué tipo de motor no exige obra, cuándo merece la pena el gasto y por qué gana terreno frente al cordón suelto.
El color cambia cómo se ve la habitación pero no cuánta luz entra: qué decide la tela, cómo varía el tono frente al cristal y qué neutros aguantan mejor.
Cómo elegir un estor seguro y oscurecedor para una habitación de niños.
Qué necesitas, cómo medir y coser el paño, y cuándo compensa más comprarlo hecho.
Qué tejido aguanta el vapor y cómo dar intimidad sin dejar el baño a oscuras.
Qué hacen las varillas, qué tejidos admiten y cuándo es mejor un estor sin ellas.
El recorrido por las anillas y los errores que dejan el estor torcido.
Cuándo gana cada anclaje y cómo cambia la medida del alto.
Dentro del hueco o por fuera: las dos formas de resolver el cajón.
En camino: estor veneciano, el único tipo que todavía no tiene guía propia.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HE, Ahorro de energía
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía