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Confección de cortinas: qué hay que decidir antes de encargarla

La tela es lo último que se compra. Antes van la cabecera y el fruncido, porque son las dos decisiones de las que sale el metraje. Y el orden inverso es el que deja a media casa con una cortina que no cubre.

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Confeccionar una cortina es tomar cuatro decisiones en este orden: qué cabecera lleva, cuánto fruncido quieres, qué medidas acabadas tiene que tener y qué dobladillos dejas. La cantidad de tela sale de ahí, no al revés. Es la cabecera la que fija cuántas veces hay que multiplicar el ancho del riel, y hasta que eso no está decidido no puedes comprar el tejido.

¿Qué incluye exactamente la confección?

La confección es todo lo que convierte un metraje de tela en una cortina colgable: cortar los paños, unirlos si la ventana es más ancha que la tela, coser la cabecera por la que colgará, rematar los laterales y hacer el bajo. No es lo mismo que comprar una cortina confeccionada, que viene ya cosida en medidas de catálogo. Aquí las medidas las pones tú, y por eso también asumes tú el error si están mal.

El encargo puede ir a un taller local, al servicio de confección de la tienda donde compras la tela o a una web que te cose el paño con las medidas que le des. El procedimiento es el mismo en los tres casos. Si dudas de si te compensa encargarla así en lugar de comprar un paño de catálogo, eso se decide antes: lo desarrolla cortina a medida.

¿Qué cabecera elegir, y cuánta tela pide cada una?

La cabecera es el remate superior por el que la cortina cuelga. Y es la decisión que más consecuencias tiene: manda sobre el aspecto, sobre si va en barra o en riel y sobre el gasto de tela.

CabeceraCómo cuelgaFruncido habitualAspecto
Ollaos (anillas metálicas)La barra pasa por los ollaosUnas 2 veces el rielOndas anchas y regulares, aire moderno
Trabillas o presillasLazos de tela sobre la barra1,5 vecesMás plano, informal; roza al correrla
Cinta fruncidora sencillaGanchos a riel o anillas1,5 a 2 vecesFruncido irregular clásico
Pliegue francés o tripleGanchos a riel2 a 2,5 vecesPliegues marcados, acabado de sastrería
Onda perfecta (wave)Riel específico con carrosUnas 2,5 vecesOndas idénticas de arriba abajo

Los valores de la tercera columna son los rangos con los que se trabaja habitualmente. El dato que manda siempre es el que indique el fabricante de la cinta o el taller, porque una misma cinta admite distintos grados de fruncido según cómo se tense. Pregúntalo antes de comprar tela, no después.

Las cabeceras que se fruncen con cordones, de la más sencilla al pliegue francés, se resuelven con una cinta fruncidora. Es la pieza que fija el tipo de pliegue, el coeficiente y de qué gancho cuelga la cortina.

¿Cuánta tela hace falta?

El cálculo tiene dos partes, ancho y alto, y se hace por separado:

  • Ancho. Ancho del riel × coeficiente de fruncido = ancho total de tela necesario. Ese resultado se divide entre el ancho útil del tejido (descontando orillos) para saber cuántos paños hacen falta, redondeando siempre hacia arriba.
  • Alto. Caída deseada + margen de dobladillo inferior + margen de cabecera = largo de cada paño. Multiplicado por el número de paños, ese es el metraje a comprar.

Dos cosas cambian el resultado y se olvidan a menudo. La primera es el ancho de la tela: los tejidos de cortina suelen venir en anchos estrechos (alrededor de 1,40 m) o en gran ancho (cerca de 3 m). Y estos últimos permiten montar la tela girada, de modo que el ancho de la pieza hace de caída y desaparecen las costuras verticales.

La segunda es el rapport, la distancia a la que se repite el dibujo. Si el tejido es estampado, tienes que cortar cada paño haciendo coincidir el motivo con el de al lado, y eso obliga a comprar tela de más.

Si prefieres no hacer la cuenta a mano, la calculadora de metros de tela de este sitio la resuelve con el ancho del riel, el fruncido y la caída.

¿Qué datos hay que dar al taller?

  • Ancho del riel o de la barra, no de la ventana, y medido con el soporte ya instalado.
  • Caída acabada, indicando desde dónde: desde la anilla, desde el gancho o desde la propia barra. Es la confusión más cara de todas.
  • Dónde termina la cortina: al alféizar, unos centímetros por debajo, rozando el suelo o con un ligero derrame.
  • En cuántos paños quieres la cortina (uno solo o dos que se abran por el centro).
  • Cabecera y coeficiente elegidos.
  • Obstáculos: radiador bajo la ventana, un mueble, una puerta de terraza que se abre hacia dentro.

El orden correcto para tomar esas medidas, con los errores típicos de cada paso, está en la guía de cómo medir cortinas.

¿Cuánto dobladillo conviene dejar?

Lo habitual es un bajo doble y generoso, de varios centímetros, por dos motivos: cae mejor porque pesa. Y deja margen para alargar la cortina más adelante si cambias el riel de altura o te mudas. Es un margen que no se ve y que un día vale mucho. En los laterales el remate es mucho más estrecho, solo lo necesario para que el orillo no se deshilache.

¿Y el encogimiento de la tela?

Es el punto que estropea confecciones bien hechas. Muchas fibras naturales encogen en el primer lavado, así que una cortina cosida con la medida exacta puede quedarse corta la primera vez que se lave. Las dos salidas son lavar la tela antes de cortarla o dejar previsto ese margen en el dobladillo.

Antes de decidir, mira la composición en fibras y las instrucciones de lavado del tejido. El etiquetado de composición es obligatorio para los productos textiles que se comercializan en la Unión Europea, así que tienes derecho a conocer ese dato antes de comprar.

Antes de encargar: lo que ya no tiene vuelta atrás

Una cortina confeccionada con tus medidas es un bien personalizado. Y eso tiene una consecuencia legal concreta: queda fuera del derecho de desistimiento de catorce días que sí ampara a la compra a distancia de un producto estándar.

No es un abuso del vendedor, es la excepción que recoge la propia ley de consumidores. Dicho de otro modo: en la confección a medida no hay arrepentimiento posible. Así que el rato que dediques a confirmar la medida del riel y la caída es la mejor inversión del encargo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta tela necesito para una cortina de 2 metros de riel?

Depende de la cabecera. Con un fruncido de 2 veces hacen falta unos 4 metros de ancho total de tela, que con un tejido de 1,40 m de ancho son tres paños; con trabillas y un fruncido de 1,5 bastarían unos 3 metros de ancho, que con esa misma tela siguen siendo tres paños porque el número siempre se redondea hacia arriba. A ese ancho hay que sumarle el largo de cada paño: caída más los dobladillos de arriba y de abajo.

¿Es mejor una cortina de un solo paño o de dos?

Dos paños es lo natural en una ventana que se abre por el centro y en cualquier hueco ancho, porque cada lado se recoge por su sitio y el fruncido se reparte mejor. Un solo paño tiene sentido en ventanas estrechas, en puertas de paso o cuando se quiere recoger toda la tela hacia un mismo lado.

¿Puedo comprar la tela por mi cuenta y llevarla a un taller?

Sí, y es lo habitual cuando el tejido que quieres no está en el catálogo de quien confecciona. La única precaución es calcular el metraje con la cabecera ya decidida y comprar con margen: si falta tela a mitad de la confección, puede que el mismo tejido ya no esté en el mismo baño de color.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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