Cinta de persiana: cuándo se cambia y cómo elegir el recogedor
La cinta es la pieza que más se gasta en una persiana enrollable. Cambiarla es barato, pero solo si compras el ancho correcto.
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La cinta de una persiana enrollable es la correa que sube y baja la persiana. Y va del recogedor al eje del cajón. Con los años se deshilacha, se endurece o se rompe. Cuando pasa, la persiana se queda a medio camino o cae de golpe. La buena noticia es que la cinta es la parte más barata del sistema y se cambia sin tocar las lamas.
Señales de que toca cambiarla
- Bordes deshilachados o con hebras sueltas, sobre todo donde roza con la guía.
- Cinta rígida o cuarteada por el sol y los años.
- La persiana cuesta de subir o se atasca en el mismo punto.
- Se tuerce al recogerse y se enrolla ladeada en el cajón.
Si ves la primera señal, no esperes. Una cinta que se rompe con la persiana arriba te deja la ventana sin poder cerrarla.
Qué ancho de cinta comprar
No existe una medida única. Las cintas se venden en varios anchos y la tuya tiene que ser la misma que la original, porque tiene que pasar por la ranura del cajón y encajar en el recogedor. Lo más fiable es llevar un trozo de la cinta vieja a la tienda o medir su ancho con un metro antes de comprar.
Fíjate también en el largo: debe llegar del eje al recogedor con la persiana bajada y dejar vuelta de sobra. Compra algo de más; sobrar es fácil de cortar y faltar no tiene arreglo.
El recogedor: de pared o empotrado
El recogedor es la caja donde se enrolla la cinta cuando subes la persiana. Hay dos formatos habituales. El recogedor de superficie se atornilla a la pared y se cambia sin obra. El recogedor empotrado va dentro del muro y su caja es más difícil de sustituir.
Si el tuyo tiene el muelle flojo o se atasca, lo normal es cambiar recogedor y cinta a la vez. Así evitas que una pieza nueva sufra por culpa de otra vieja.
Cuándo no compensa arreglarla
Si el problema es el eje torcido, el cajón roto o lamas dañadas, la cinta nueva no soluciona nada. Y si la persiana ya es muy antigua y está en mal estado general, plantéate sustituirla; mira las opciones en persiana enrollable exterior o repasa cómo funciona una persiana de aluminio.
Si buscas más comodidad, un motor evita la cinta por completo. Es otra categoría de gasto, pero tiene sentido en persianas grandes o difíciles de subir.
Nuestra recomendación
Cambia la cinta en cuanto veas la primera hebra suelta. Compra el mismo ancho que la original y renueva el recogedor si tiene holgura. Es un arreglo de una tarde que te ahorra un susto con la persiana a medias.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que cambiar la cinta de una persiana?
No hay un plazo fijo. Se cambia cuando muestra bordes deshilachados, se vuelve rígida o la persiana cuesta de subir. El sol y el uso diario marcan el desgaste.
¿Cómo sé qué ancho de cinta necesita mi persiana?
Mide el ancho de la cinta original con un metro o lleva un trozo a la tienda. Tiene que ser el mismo, porque debe pasar por la ranura del cajón y encajar en el recogedor.
Fuentes
Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.
- Código Técnico de la Edificación. DB-HE, Ahorro de energía
- IDAE. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía