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Cortinas para salón: cómo elegirlas según la luz y el estilo

El salón suele tener las ventanas más grandes de la casa, así que un error de tejido o de medida se nota más aquí que en ninguna otra habitación.

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Lo primero: cuánta luz entra realmente

Un salón orientado al sur o al oeste recibe sol directo buena parte del día, lo que a favor de estar más luminoso también trae deslumbramiento en pantallas y sobrecalentamiento en verano. Ahí compensa una cortina opaca o blackout, o combinarla con un estor que se pueda regular a media altura sin tapar toda la ventana. Un salón orientado al norte, en cambio, recibe luz indirecta más constante y suele bastar con un tejido semi-translúcido que no oscurezca en exceso un espacio que ya de por sí recibe menos sol.

Largo: hasta el suelo, el alféizar o con reserva

En el salón, a diferencia del dormitorio, casi siempre se prefiere el largo hasta el suelo por una cuestión estética: alarga visualmente la pared y da un acabado más cuidado. Tres opciones habituales:

  • Justo al suelo (roza sin arrastrar): la opción más práctica, no acumula polvo ni se engancha al barrer.
  • Con reserva (2-3 cm arrastrando): más formal, habitual en salones de estilo clásico, pero exige limpiar más a menudo.
  • Hasta el alféizar: solo si hay un radiador o un mueble bajo la ventana que impide el largo completo.

Sea cual sea el largo elegido, la medida exacta se toma sobre el riel o la barra ya instalados, no sobre el hueco de la ventana.

Una o dos capas

El salón es la estancia donde más sentido tiene combinar capas: un estor o una persiana como elemento funcional (regula luz e intimidad a diario) y una cortina de tela como capa decorativa que solo se cierra del todo por la noche o cuando hay sol directo. Esto evita el problema de una cortina opaca que, si es la única pieza, obliga a elegir entre luz o intimidad sin término medio. La guía de cómo combinar cortinas y persianas explica el orden de instalación de las dos capas.

Color y estilo, al final

Una vez resuelto el tejido y el largo, el color es la variable con menos impacto funcional y más margen de gusto personal: los tonos neutros (crudo, gris, beige) envejecen mejor y combinan con cambios de decoración futuros, mientras que los colores saturados marcan más el estilo del salón pero se quedan desfasados antes si se redecora la habitación.

Preguntas frecuentes

¿Cortina hasta el suelo o hasta el alféizar en el salón?

Hasta el suelo es la opción más habitual en salones porque alarga visualmente la pared. El alféizar solo compensa si hay un radiador, un mueble bajo o una zona de paso que impida el largo completo.

¿Compensa poner cortina y estor a la vez en el mismo salón?

Sí, sobre todo en ventanas grandes con mucho sol: el estor o la persiana regulan la luz día a día y la cortina se reserva como capa decorativa que se cierra del todo solo cuando hace falta oscurecer o dar intimidad total.

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