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Cortinas térmicas: cuánto ayudan de verdad y cómo elegirlas

El ahorro real depende más de lo mal aislada que esté tu ventana de origen que del propio tejido de la cortina.

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Qué lleva por dentro una cortina térmica

El tejido visible por fuera suele ser una tela normal (algodón, poliéster o una mezcla), pero por dentro lleva un forro adicional — habitualmente una capa reflectante metalizada o una espuma técnica — cosido o adherido a la cara interior. Ese forro crea una pequeña cámara de aire entre la tela y el cristal que actúa como aislante, reduciendo tanto la entrada de frío en invierno como de calor en verano cuando se cierra durante las horas de más sol.

Dónde se nota más el ahorro

El efecto es proporcional a lo mal aislada que esté la ventana de partida: en una carpintería antigua con vidrio simple, que pierde mucho calor por sí sola, una cortina térmica bien ajustada puede notarse en la sensación de confort y, de forma más moderada, en la factura de calefacción. En una ventana moderna con doble o triple acristalamiento y buen sellado, la ventana ya aísla razonablemente bien por sí sola, así que el margen de mejora adicional que aporta la cortina es menor, aunque sigue sumando algo.

Qué revisar en la etiqueta

  • Composición del forro: si no se especifica qué lleva por dentro más allá de la palabra «térmica», es difícil comparar productos entre sí.
  • Ajuste al ancho del riel: una cortina térmica que quede corta de ancho pierde gran parte de su función, porque el aire frío entra por los huecos laterales igual que con cualquier cortina mal ajustada — ver la guía de medidas.
  • Peso: el forro añade peso a la cortina, así que el riel tiene que estar clasificado para aguantarlo sin combarse.

Térmica no es lo mismo que blackout

Ambas llevan una capa técnica adicional, pero resuelven cosas distintas: la blackout bloquea luz, la térmica reduce la pérdida de temperatura. Hay productos que combinan las dos funciones en el mismo forro, pero conviene comprobarlo en la ficha del producto en vez de asumirlo solo por el nombre comercial.

El hábito importa tanto como el tejido

Una cortina térmica cerrada al anochecer en invierno (para retener el calor acumulado durante el día) y abierta en las horas de sol directo aprovecha mucho mejor su función que dejarla siempre en la misma posición. En verano, el criterio se invierte: cerrarla en las horas de más sol para bloquear el calor antes de que entre en la habitación.

Preguntas frecuentes

¿Una cortina térmica sustituye a mejorar el aislamiento de la ventana?

No. Reduce la pérdida de calor por la zona del cristal cuando está cerrada, pero no soluciona problemas de fondo como un marco mal sellado o un vidrio simple, que siguen perdiendo calor en el resto del día.

¿Se nota el ahorro en la factura de la luz o del gas?

Puede notarse algo, sobre todo en calefacción de gas o eléctrica en ventanas mal aisladas, pero el efecto es difícil de aislar del resto de factores (temperatura exterior, hábitos de uso) y no hay una cifra única válida para todos los casos.

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